FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos antigotosos y fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME)

terapéutica se manifiesta al cabo de tres a seis meses y puede producir toxicidad retiniana, por ello se han de realizar controles oftalmológicos periódicos.

Ciclosporina

Es un inmunosupresor no citotóxico, pero con toxicidad frecuente, sobre todo en los riñones. Se utiliza en artritis reumatoide a dosis de 3 mg/kg/día repartidos en dos tomas durante seis semanas y se puede incre mentar la dosis hasta 5 mg/kg/día. Es preciso monitorizar los niveles sanguíneos y vigilar la función renal cada dos semanas hasta que la dosis sea estable. También se tiene que controlar la tensión arterial, ya que si las cifras superan 140/90 en dos determinaciones, habrá que disminuir un 25% la dosis del fármaco o añadir un antihipertensivo. El consumo de cítricos y otras frutas como el pomelo o la manzana puede incre mentar sus niveles en sangre.

Ciclofosfamida

Es un inmunosupresor citotóxico alquilante, en general se usa para el tratamiento de la artritis reumatoide grave y vasculitis reumatoide por vía oral a dosis 1-2 mg/kg/día. También se puede administrar por vía in travenosa. Puede producir náuseas y vómitos. Se ha de realizar un hemograma cada dos semanas y cuando se produzcan cambios de dosis, así como un examen de sedimento cada seis meses por el riesgo de neu tropenia y trombocitopenia. Las sales de oro, la azatioprina o la doxiciclina son medicamentos en desuso en la actualidad para el trata miento de la artritis reumatoide por su toxicidad y su efecto terapéutico modesto.

Agentes biológicos

Las terapias biológicas no curan la artritis reumatoide, pero alivian los síntomas y pueden detener el daño de las articulaciones. En la inflamación en los pacientes con artritis reumatoide se ha implicado un compuesto producido por células inflamatorias llamado factor de necrosis tumoral. Los antagonistas del factor de ne crosis tumoral (anti-TNF: infliximab, etanercept, adalimumab) son la primera opción de terapias biológicas en la artritis reumatoide refractaria. La mejoría de los síntomas se manifiesta, aproximadamente, a partir de las 12 semanas de tratamiento y son más eficaces si se asocian a metotrexato. No obstante, pacientes que no responden a un fármaco anti-TNF pueden hacerlo a otro; también se emplean otros inmunomoduladores no anti-TNF. Los agentes biológicos inmunomoduladores se tratan con más profundidad en el “Capítulo 19. Fármacos inmunomoduladores”.

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