FARMACOLOGIA

Farmacología • Antibióticos

• Inhibidores de la síntesis de la pared celular: ß-lactámicos, glucopéptidos. • Antimicrobianos que alteran la membrana celular: polipeptídicos. • Inhibidores de la síntesis proteica: oxazolidinonas, estreptograminas, tetraciclinas, aminoglucósidos, ma crólidos y cloranfenicol. • Inhibidores de la síntesis o función de los ácidos nucleicos: rifamicinas.

Según su actividad antibacteriana

Atendiendo a su actividad antibacteriana se clasifican en bactericidas y bacteriostáticos (Cuadro 1) .

Cuadro 1. Clasificación de antibióticos atendiendo a su actividad antibacteriana

Bactericidas

Bacteriostáticos

• ß-lactámicos • Aminoglucósidos • Glucopéptidos • Estreptograminas • Rifamicinas • Nitroimidazoles

• Macrólidos • Lincosamidas • Oxazolidinonas • Tetraciclinas • Cloranfenicol

En general, los bacteriostáticos son los que actúan inhibiendo la síntesis proteica o la síntesis y función de los ácidos nucleicos, aunque hay alguna excepción como, por ejemplo, los aminoglucósidos que son bac tericidas porque también alteran la membrana (doble mecanismo de acción), mientras que los bactericidas inhiben la síntesis de la pared o alteran la membrana bacteriana. Como los bacteriostáticos detienen el creci miento bacteriano, es el sistema inmunitario del huésped el encargado de hacer desaparecer a las bacterias y cuando se utilizan es necesario que el sistema inmunológico funcione adecuadamente.

USOS CLÍNICOS La elección de un antimicrobiano para el tratamiento de cualquier enfermedad debe basarse en un correcto diagnóstico clínico y microbiológico. En principio, el antimicrobiano ideal es aquel que sea más eficaz frente al patógeno causal (intentando no emplear un antimicrobiano con un espectro mayor del necesario), el mejor tolerado por el huésped y, a ser posible, el de menor coste. Ante la sospecha de infección, se ha de realizar previamente un estudio microbiológico, pues la elección más correcta de un antibiótico es la que se instaura tras el aislamiento del germen y después de estudiar su sensibilidad in vitro . No obstante, se puede afirmar que los antimicrobianos se usan en tres situaciones clínicas diferentes (García-Lamberechts et al., 2017): • Infecciones cuyo agente etiológico es conocido y con un cuadro clínico típico (faringitis, amigdalitis, etc.). Deben tratarse, la mayoría de las veces, de forma empírica por dificultad de acceso a los estudios micro biológicos o por la lentitud de los mismos; en estos casos, el tratamiento ha de apoyarse en la etiología más probable del cuadro clínico, en la sensibilidad esperada de los patógenos más frecuentes y en los resultados previsibles según los patrones de sensibilidad del entorno (Cuadros 2 y 3) .

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