FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos antianémicos

se guarda en proteínas de reserva o de depósito: la ferritina, soluble y que se halla en el suero, y la hemosi derina, insoluble y que se encuentra en los tejidos. El déficit de hierro a consecuencia de pérdidas de sangre, trastornos de absorción o carencias dietéticas origina anemia ferropénica, cuyo tratamiento consiste en eliminar la causa que la produce y restaurar la he moglobina y los depósitos de hierro. Estos dos últimos objetivos pueden conseguirse mediante ferroterapia oral, que consiste en la administración de preparados de hierro por vía oral, preferentemente, en forma de sales ferrosas. Las sales de hierro ferroso disponibles en el mercado para administración oral son ferroglicina sulfato ferroso, gluconato ferroso, lactato ferroso y sulfato ferroso y compuestos de hierro (III): hierro (III) ferrimanitol ovoalbúmina. Una dosis diaria de estos preparados ha de aportar entre 100-200 mg de hierro elemental como mínimo, ya que la absorción de hierro es parcial y parte de la dosis administrada se elimina por las heces. En caso de déficit grave pueden ser necesarias cantidades mayores. El hierro de administración intravenosa (FEIV) debe limitarse a los sujetos refractarios o intolerantes a los preparados orales o que requieran una repleción rápida. La carencia de mecanismos de excreción que aseguren su eliminación incrementa, por esta vía, el riesgo de sobrecarga iatrogénica y obliga a establecer un control estricto del tratamiento, especialmente en personas de riesgo. Se absorbe mejor con el estómago vacío, por lo que los preparados de hierro se administrarán en ayunas, una hora antes o tres horas después de las comidas, siempre que sean bien tolerados . No obstante, la absorción oral puede mejorarse o dificultarse con la ingesta simultánea de algunas sustancias. En general, se aumenta la absorción con vitamina C o tejidos animales y se disminuye por sustancias quelantes como fos fatos, fitatos, oxalatos, polifenoles, taninos, cafeína y teína, y en menor medida antiácidos y tetraciclinas. En general, los preparados de hierro se suelen tolerar mal. Los efectos secundarios más frecuentes son molestias gastrointestinales, como náuseas, vómitos, epigastralgia, diarrea, estreñimiento o erupciones cutáneas. Los preparados de hierro tiñen las heces de color negro, hecho que se debe avisar al paciente. Se han comercializado algunos preparados líquidos unidos a diferentes proteínas animales, pero no se han demostrado claramente más eficaces y tienen el inconveniente de ser mucho más caros. Suelen tolerarse mejor por la sencilla razón de que tienen menor cantidad de hierro. Hay que tener en cuenta que los preparados que incorporan otros hematínicos, como vitamina B 12 y ácido fólico, pueden enmascarar anemias por otras causas, además contienen poca cantidad de cada uno de ellos y aumentan el coste del tratamiento.

Los preparados parenterales deben reservarse para casos en los que no funciona la vía oral o no se tolera el hierro por esta. Se pueden administrar por vía intramuscular e intravenosa.

Los preparados intramusculares se usan cada vez menos, ya que suelen producir dolor importante en el lugar de inyección, mancha oscura y, en ocasiones, nódulos dolorosos de difícil desaparición. El tatuaje de la piel se puede evitar mediante la técnica de inyección en Z o en bayoneta (Imagen 3).

Con menos frecuencia pueden producir síntomas generales, como fiebre, urticaria, mialgias, artralgias y, en muy pocos casos, reacciones anafilácticas.

Puede ser necesaria la administración de este elemento por vía intravenosa en determinadas situaciones que requieren de un suministro rápido de hierro. Tal es el caso de la anemia preoperatoria, la cual se asocia con

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