FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos antianémicos
Por último, la hipoxia inducida por la anemia estimula la producción por el riñón de eritropoyetina, que induce la diferenciación, proliferación y maduración de los eritrocitos. Para que este mecanismo actúe debe haber riñones funcionales y médula ósea con efectores (células progenitoras) que respondan. El fallo en dicho mecanismo explica, por ejemplo, la anemia de la insuficiencia renal. En este capítulo se describen los fármacos antianémicos empleados en el tratamiento de las anemias an teriormente citadas, el hierro, la vitamina B 12 , el ácido fólico y la eritropoyetina. La vitamina B 12 y el ácido fólico también se tratan en el “Capítulo 36. Vitaminas” , dedicado, como su nombre indica, al estudio de las vitaminas.
HIERRO El hierro es un mineral de transición que ingresa en el organismo únicamente por vía digestiva e inter viene en el transporte de oxígeno (hemoglobina y mioglobina) y electrones (citocromos). También actúa como catalizador en multitud de reacciones necesarias para el desarrollo, la diferenciación y la proliferación celulares.
El organismo es tremendamente ahorrador del hierro, cuyo metabolismo es esencialmente cerrado.
A partir de una dieta normal, un individuo sano ab sorbe 1-1,5 mg de hierro, cantidad prácticamente idéntica a la que se pierde diariamente de forma fi siológica (Imagen 2) . Existe una pequeña pérdida de hierro diaria por las heces, la descamación epitelial, la orina, la bilis y el sudor. Esta pérdida es mayor con las menstruaciones y con los embarazos. Las necesi dades diarias de hierro son alrededor de 1 mg/día en los varones adultos, de 1-2 mg/día en niños, adoles centes y mujeres en edad fértil, y de 2-5 mg/día en mujeres embarazadas. Prácticamente todo el hierro que se utiliza para la eri tropoyesis se obtiene de los hematíes destruidos; es decir, se recicla, y de las reservas. Solo un 2%-5% es de aporte exógeno.
© O. Pérez
Imagen 2. Las carnes rojas, los pescados azules y mariscos son fuente de hierro
El hierro se absorbe en el duodeno y el yeyuno, y habitualmente en muy poca cantidad, solo del 5%-10% de todo lo ingerido. El resto se elimina con las heces. Esta absorción depende de factores como las carac terísticas físico-químicas del hierro y de los mecanismos de absorción. Se sabe que el hierro hemínico (el contenido en la carne) se absorbe con facilidad y en mayor cantidad (alrededor de un 25%) y que el no hemínico solo se puede absorber en forma reducida o ferrosa (Fe ++ ). En este sentido, sustancias como el ácido ascórbico, los aminoácidos, el lactato, el piruvato, el succinato, la fructosa y el sorbitol, que poseen propiedades reductoras, facilitan la absorción. También juegan un papel importante el jugo gástrico y la motilidad intestinal.
Una vez absorbido, el hierro pasa a la sangre y se une a proteínas transportadoras (a la transferrina) y se distribuye por el organismo para ser usado en la síntesis de hemoglobina o de otras proteínas. El excedente
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