FARMACOLOGIA

Farmacología • Analgésicos narcóticos

El uso de mórficos en el posoperatorio favorece la rápida recuperación y movilización del paciente. Pero su uso excesivo también puede enmascarar las posibles complicaciones, reducir la ventilación, eliminar la tos, con lo que se puede predisponer al paciente a neumonía, disminuir la motilidad intestinal y producir reten ción urinaria. Es necesaria una vigilancia estrecha por parte de los profesionales enfermeros ante la posible aparición de las citadas complicaciones.

Dolor obstétrico

Las dosis terapéuticas de morfina pueden prolongar el trabajo del parto.

Con la administración de mórficos puede aparecer depresión respiratoria en el neonato si se administra a la madre más de una hora antes del parto. Si apareciera depresión respiratoria en el neonato, es obligatorio el uso de naloxona como complemento al soporte ventilatorio.

Dolor en enfermedades terminales y dolor oncológico

Aunque los opioides no están indicados en todos los casos de enfermedad terminal, la analgesia y la sensa ción de tranquilidad, o incluso de euforia, que producen los opioides en los últimos días de vida del paciente pueden disminuir la angustia, tanto para el paciente como para sus familiares. El 55%-85% de los pacientes con cáncer van a sufrir dolor moderado a intenso a partir de las etapas in termedias de su enfermedad. En muchos de ellos, el dolor no es manejado adecuadamente. Los pacientes tratados con mórficos de vida media-larga pueden experimentar aumento del dolor debido a la variación cíclica del mismo. En estos casos, el tratamiento no es aumentar la dosis del preparado de vida media larga, sino administrar mórficos de vida media-corta “de rescate”. Que el dolor se encuentre continuamente bajo control ayuda a que los pacientes no teman su reaparición y disminuye su ansiedad.

Existen dispositivos que permiten la administración ambulatoria del opioide prescrito mediante una bomba. Esta analgesia controlada por el paciente permite la propia administración parenteral de opioides en función

del dolor. Tienen integrados también mecanismos que limitan la dosificación. Goza de gran aceptación porque oferta una amplia independencia al paciente.

Dolor crónico

© M. Álvarez

El objetivo del tratamiento del dolor crónico es borrar el dolor de la memoria. Para ello debería mantenerse al paciente libre de dolor y despierto, es decir, sin la sedación que pueden pro ducir estos fármacos. El dolor crónico intenso tiene tres dimensiones: la física, la psicológica y la social. La física cambia con la evolución de la enfermedad y se gradúa en importancia desde dolor leve hasta intenso (Imagen 2). El componente psicológico del dolor puede causar ansiedad, lo que contribuye al ciclo del dolor. Por último, cuando el paciente siente que no puede funcionar adecuadamente en sociedad, se irrita pudiendo abandonar la medicación.

Imagen 2. El dolor crónico de espalda, aunque polifacético, afecta sobre todo a mujeres

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