FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos en el embarazo
parto prematuro y crecimiento intrauterino retardado, por lo que únicamente debe reservarse para mujeres gestantes con hipertensión grave que no respondan a tratamiento estándar.
En cuanto a los ß-bloqueantes, se aconseja no utilizarlos en los tres primeros meses del embarazo, emplear la menor dosis efectiva y optar por aquellos con cardioselectividad, actividad simpaticomimética o actividad α -bloqueante. El uso del atenolol y propanolol requiere que los beneficios esperados justifiquen los riesgos, especialmente en el primer y segundo trimestre, ya que al atravesar la placenta y reducir su perfusión puede incrementar el riesgo de aborto, muerte intraútero, parto prematuro y retraso del crecimiento intrauterino. Los antihipertensivos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y de los receptores de angiotensina II (ARA-II) están contraindicados en el segundo y tercer trimestre de la gestación, ya que provocan toxicidad fetal (oligohidramnios, descenso de la función renal y retraso en la osificación craneal) y toxicidad neonatal (hipotensión, insuficiencia renal e hiperpotasemia). Asimismo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la AEMPS recomiendan evitar su uso durante el primer trimestre del embarazo por el riesgo potencial de malformaciones congénitas, especialmente, de tipo cardiaco. Por último, dentro de los diuréticos debe evitarse el uso de hidroclorotiazida durante el segundo y tercer trimestre de la gestación por alterar la perfusión placentaria e incrementar el riesgo de ictus, alteraciones del equilibrio electrolítico y trombocitopenia. Esta tiazida no tiene que ser utilizada en la hipertensión gestacio nal, preeclampsia o edema gestacional como consecuencia del riesgo de hipoperfusión placentaria y dismi nución del volumen plasmático. La bumetadina es un diurético de asa cuya administración puede provocar efectos farmacológicos perjudiciales para el feto o el recién nacido, por lo que se empleará únicamente en caso de insuficiencia cardiaca cuando el beneficio potencial supere los riesgos. La furosemida atraviesa la barrera placentaria y solo ha de ser utilizada si los beneficios superan los posibles riesgos, en cuyo caso tiene que realizarse monitorización fetal estrecha. La espironolactona (diurético ahorrador de potasio) no debe usarse durante la gestación debido a sus efectos antiandrogénicos y a la disminución de la perfusión placentaria y el crecimiento intrauterino (Cuadro 11) .
Cuadro 11. Farmacología del sistema circulatorio en el embarazo
Tipos
Recomendaciones en el embarazo (ficha técnica AEMPS)
Digoxina: su uso solo tiene que considerarse cuando el beneficio clínico supera cualquier riesgo para el feto. No se dispone de datos sobre efectos teratogénicos Dopamina, milrinona: no debería utilizarse en el embarazo, excepto si los beneficios superan el riesgo potencial para el feto Amiodarona: no usar en el embarazo a menos que sea estrictamente necesario (arritmias potencialmente mortales). Estudios en animales muestran toxicidad reproductiva Lidocaína: emplear en el embarazo solo si hay indicación imperativa a la menor dosis posible. Estudios en animales han mostrado toxicidad para la reproducción con su administración por vía subcutánea a altas dosis Procainamida: no se recomienda su uso durante el embarazo, salvo que sea estrictamente necesario. No hay datos en mujeres embarazadas o son limitados Nitroglicerina: debe prescribirse con cautela en el embarazo Nifedipino: no utilizar en el embarazo a no ser que las condiciones clínicas lo requieran. Debe reservarse para hipertensión grave que no responda a tratamiento estándar Atenolol, propanolol: su uso en mujeres gestantes requiere que el beneficio esperado justifique los riesgos posibles, en especial durante el primer y segundo trimestre
Inotrópicos
Antiarrítmicos
Antianginosos
871
Made with FlippingBook - Share PDF online