FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacología dermatológica
Los corticoides son considerados los fármacos de pri mera elección en el tratamiento de la dermatitis ató pica, tanto en fases agudas como en crónicas, ya que reducen el prurito y la inflamación. La elección de uno u otro dependerá de la gravedad y distribución de las lesiones. En la dermatitis de contacto, la base del tratamiento, además de evitar el agente causal, es la aplicación de corticoides tópicos, con la posibilidad de recurrir a su administración por vía sistémica en casos graves o muy extensos (Imagen 1). Los fármacos de potencia intermedia y baja preferen temente se usarán en dermatosis leves o moderadas, zonas extensas y en zonas como la periocular, cara y
Imagen 1. Dermatitis
flexuras. Los glucocorticoides muy potentes y potentes, para dermatosis que no respondan a los de potencia inferior y para dermatosis graves y/o en zonas hiperqueratósicas. Hay que resaltar que se han de utilizar durante el menor tiempo posible (no más de 3-4 semanas) y en superficies poco extensas. En cuanto se controlen los síntomas, se deben usar los de potencia más baja. Es muy importante emplear las formulaciones adecuadas. Las presentaciones con vehículos grasos (ungüen to y pomada), por sus características oclusivas, se absorben más y resultan más potentes. Estas se utilizarán en lesiones crónicas y secas y en zonas de piel gruesa (palmas, plantas, tronco, etc.). Las cremas y lociones están recomendadas en las lesiones agudas y húmedas, para tratar zonas más extensas y zonas de piel fina (cara, párpados, escroto, entre otros). Asimismo, hay que usar la dosis y las pautas recomendadas según el área a tratar, una o dos veces al día, o días alternos. A veces, en dermatopatías rebeldes, puede ser útil la cura oclusiva, que se suele mantener durante toda la noche, con el fin de favorecer la penetración del glucocorticoide. La efectividad y los efectos secundarios están en relación con la potencia. La de los preparados tópicos de corticoides depende de cuatro factores: • Las características químicas del fármaco: en general, los derivados fluorados (fluocinolona, betameta sona, etc.) son más potentes que los no fluorados. • La concentración a la que se encuentra el fármaco en el preparado farmacológico. • El vehículo utilizado: cuanto más graso sea el excipiente, mayor es la cesión de fármaco a la piel. Así, a igualdad de principio activo y de concentración, la potencia decrece en este orden: ungüento, pomada, gel, crema y loción. • El lugar de aplicación: como ya se ha visto, hay zonas de mayor absorción (escroto, axilas, párpados, cuero cabelludo) y otras (espalda, antebrazos, rodilla, palma de la mano) donde la absorción es mucho menor. Por otra parte, los corticoides tópicos se clasifican en cuatro grupos: potencia débil, potencia intermedia, potencia alta y potencia muy alta (Cuadro 2). Los corticoides tópicos más potentes en la actualidad son el clobetasol y la diflorasona. El uso sistémico de corticoides se reserva para cuadros dermatológicos graves como, por ejemplo, pénfigo, enfermedades del colágeno, dermatitis alérgicas graves, etc.
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