FARMACOLOGIA

Farmacología • Farmacocinética

Las formas farmacéuticas que en principio no deberían triturarse son las que presentan cubierta entérica, las de liberación retardada, preparados para administración sublingual y aquellas cuyo principio activo es lábil a la luz o la humedad. La administración se lleva a cabo utilizando una jeringa adaptable a la sonda, de características similares a las empleadas para nutrición enteral.

Vía endotraqueal

Es usada en pacientes sometidos a intubación y la absorción de los fármacos se realiza en la mucosa respi ratoria de la vía aérea. La administración se lleva a cabo acoplando la jeringa en posición vertical dentro del conector del tubo endotraqueal. Para facilitar la distribución del fármaco en la vía aérea, conviene efectuar varias insuflaciones con el ambú tras la administración de este.

Las dosis de los fármacos administrados por esta vía deben ser de dos a tres veces superiores a las que se recomiendan en la vía intravenosa para conseguir los mismos efectos.

Vía intratecal

La administración de fármacos por vía intratecal se realiza por medio de una punción lumbar para de positarlos en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Se puede administrar a través de un catéter conectado a una bomba programable que puede ser externa (en este caso suele llevarse en un cinturón) o implan tada debajo de la piel mediante cirugía. La bomba libera la medicación a una velocidad programada y la medicación fluye desde la bomba, a través del catéter, hasta el lugar de administración en el espacio intratecal. Se suele utilizar para administrar analgésicos en pacientes con dolor crónico e intratable, de origen o no maligno, neuropático, etc., que no responde a otros tratamientos. Los fármacos que con más frecuencia se usan en esta vía son opioides (morfina), anestésicos locales, etc.

Vía intraósea

La vía intraósea es un acceso vascular de urgencia para la infusión de fármacos y líquidos. Su utilización se basa en el hecho de que la cavidad medular de los huesos largos está ocupada por una red de capilares que drenan a un gran seno venoso central, pasando los fármacos y líquidos a la circulación general con una rapidez similar a como lo harían por cualquier otra vena periférica.

Es una vía alternativa cuando no se ha conseguido una vía venosa. Su uso está indicado:

• En niños de 6 años o menos edad en situaciones de urgencia vital con necesidad de fármacos y/o líquidos, en los que no se ha podido canalizar una vía venosa. • Como medida temporal mientras no se obtiene un acceso venoso. • En los adultos su uso es excepcional, en ellos es preferible la administración por vía endotraqueal. Los lugares para su realización son la extremidad proximal de la tibia en los menores de 6 años. A partir de esta edad debe utilizarse un maléolo tibial interno que conserva médula roja en su cavidad durante toda la vida. Otras zonas son la cara posterior de la metáfisis del radio, cara anterior de la cabeza humeral, cóndilo

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