FARMACOLOGIA

Farmacología • Vitaminas

• Intestino: facilita la absorción de calcio y fósforo. • Hueso: estimula la mineralización ósea. • Riñón: aumenta la reabsorción tubular del calcio y del fosfato.

Por otro lado, posee propiedades antiinflamatorias, antitumorales y apoya al sistema inmunitario reducien do la gravedad de infecciones del tracto respiratorio. Existen múltiples mecanismos por los cuales la vitamina D podría potenciar el sistema inmunitario y, entre ellos, se puede citar que reduce la producción de citoqui nas proinflamatorias, moderando la respuesta inmunitaria responsable, por ejemplo, de neumonías graves. Existen estudios en los que se ha detectado que niveles plasmáticos bajos de vitamina D constituyen un fac tor de riesgo para mortalidad por COVID-19 y concentraciones mayores de 25(OH)colecalciferol se asocian a un riesgo reducido de infecciones por virus como dengue, hepatitis, herpes y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) (Rodríguez et al., 2020). Recientemente también se habla de su papel en la prevención de diversas enfermedades crónicas (ECV, cáncer). Se considera óptimo un nivel plasmático de 30 ng/ml (75 nmol/l), medido como 25‑(OH)‑colecalciferol. Se recomienda una ingesta diaria de 15 μg/día, no obstante, es difícil fijar las necesidades dietéticas diarias de esta vitamina, puesto que, como ya se ha indicado, la exposición a la luz solar permite sintetizarla en la piel a partir de su precursor 7-dehidrocolesterol. La exposición de al menos un 35% de superficie corporal, entre 15 y 20 minutos, tres veces por semana es suficiente para mantener niveles adecuados de esta vita mina. Hay que administrar aquella dosis que produzca unos niveles de calcemia entre 9-10 mg/dl. Superado este valor, se disminuirá la dosis o bien se interrumpirá el tratamiento hasta obtener normocalcemia. Es requisito para una óptima eficacia el suministro suficiente de calcio (en adultos de 1.000 mg/día) y puede ser necesario administrarlo como suplemento. Debido a una mejoría de la absorción del calcio a nivel del tracto gastrointestinal, algunos pacientes medicados con vitamina D pueden ser mantenidos con una toma de calcio baja. Los que tienden a la hipercalcemia pueden requerir también bajas dosis de calcio o incluso ninguna dosis suplementaria. Es conveniente comenzar la dosificación de vitamina D con las dosis más bajas y no aumentarlas sin mo nitorizar los niveles de calcemia. Una vez determinada la dosis, se aconseja realizar controles mensuales de la calcemia, la calciuria, los niveles de magnesio y fosfato, la fosfatasa alcalina y el nitrógeno ureico en pacientes que reciban dosis elevadas de vitamina D y calcio. Cuando la tasa de calcio sérico rebase la cifra normal, se irá disminuyendo la dosis o se interrumpirá la medica ción hasta llegar a la normocalcemia. También es necesario monitorizar la funcionalidad cardiaca en aquellos pacientes que estén recibiendo complejos de calcio y vitamina D con digitálicos. Los márgenes de seguridad para evitar cuadros de toxicidad con vitamina D se estiman en 10 veces las ingestas recomendadas. Es importante informar al paciente sobre los posibles síntomas iniciales de sobredosificación, como náuseas, vómitos, somnolencia, etc., para que sea capaz de detectarlos e informar rápidamente y se pueda suspender el tratamiento. La administración de altas dosis de vitamina D durante largos periodos de tiempo puede causar hipercal cemia, hipercalciuria e hiperfosfatemia. Síntomas tempranos de la intoxicación son debilidad, fatiga, som - La deficiencia de vitamina D, por una ingesta deficitaria o por una inadecuada exposición al sol, da lugar a raquitismo en los niños y a osteomalacia en los adultos.

590

Made with FlippingBook - Share PDF online