FARMACOLOGIA

Farmacología • Vitaminas

los factores que ha promovido el consumo de vitaminas es que en la actualidad es reconocido que niveles san guíneos adecuados de vitaminas pueden tener también un papel protector previniendo la aparición de ciertas enfermedades degenerativas (cardiovasculares, cáncer, cataratas, maculopatías, etc.). Como nutrientes, su fal ta en la dieta puede producir una enfermedad con sintomatología clínica característica que solo curará cuando se consuma de nuevo la vitamina implicada. Aunque en los países en vías de desarrollo, estas deficiencias clíni cas (escorbuto, raquitismo, beriberi, pelagra, etc.) siguen siendo un importante problema de salud pública, en las sociedades desarrolladas, con la incorporación de hábitos más saludables, prácticamente han desaparecido los cuadros de avitaminosis. No obstante, no hay que olvidar que se pueden producir algunas carencias por el consumo de dietas de moda y que, además, la administración de algunos fármacos puede originar déficits de vitaminas, así la isoniazida y los anticonceptivos orales originan déficit de vitamina B 6 , la heparina de vitamina D o el triamtereno de ácido fólico, aunque eso se tratará más en profundidad en otros capítulos de esta obra. Los suplementos vitamínicos nunca deben ser administrados en sustitución de una dieta equilibrada y va riada, sino solo como complemento en determinadas situaciones especiales como el embarazo, personas con dietas restrictivas, ingesta insuficiente en determinados grupos como ancianos, consumo de tabaco, alcohol, etc., siempre teniendo en cuenta que no está determinada la eficacia de la administración de dosis muy altas de vitaminas, por lo que no se recomienda superar las dosis recomendadas. De hecho, dado el consumo excesivo de suplementos de vitaminas, cada vez más se señala la importancia del nuevo concepto ingesta máxima tolerable (IMT), que se define como el nivel más alto de ingesta diaria de un nutriente (a partir de alimentos, agua, alimentos fortificados y suplementos) que incluso de forma crónica, a largo plazo, no entraña riesgo para la salud de la mayor parte de los individuos de un grupo de población. El profesional de enfermería juega un papel importante en el consumo racional de fármacos y no hay que olvidar que las vitaminas, al administrarse como medicamentos, en la mayoría de los casos sin ningún tipo de control, han de ser conocidas, profundamente, por estos profesionales desde el punto de vista farmacológico. En este capítulo se revisan las vitaminas y su administración en forma de medicamentos y, por tanto, vién dolas como fármacos con todas sus características farmacocinéticas, farmacodinámicas, efectos adversos, contraindicaciones, interacciones, etc. CLASIFICACIÓN Las vitaminas, tradicionalmente, se clasifican en liposolubles e hidrosolubles (Cuadro 1). Las liposolubles se disuelven en las grasas, por lo que se almacenan en el organismo y, sobre todo, en el tejido hepático. El exceso puede dar lugar a la aparición de efectos tóxicos. Las vitaminas liposolubles son la A, D, E y K. Las hidrosolubles se disuelven en agua y, por lo tanto, el organismo puede eliminar fácilmente el exceso por la orina. A este grupo pertenecen las vitaminas del grupo B y la vitamina C.

Cuadro 1. Resumen de las principales características de vitaminas liposolubles e hidrosolubles

Vitaminas liposolubles

Vitaminas hidrosolubles

• Solubles en grasa • Sus excesos se almacenan en el organismo • Se eliminan por la bilis

• Solubles en agua • Solo se almacenan en cantidades pequeñas • Se eliminan por la orina

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