FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacología, proceso terapéutico y práctica enfermera
Cuadro 10. Características de los medicamentos no sujetos a prescripción médica
El proceso patológico no necesita un diagnóstico preciso Los datos de evaluación toxicológica, clínica o de utilización y vía de administración no exigen prescripción médica Se utilizan para el autocuidado de la salud mediante la dispensación en las oficinas de farmacia
Como consecuencia de lo anterior, pueden ser objeto de publicidad
Sin embargo, la adquisición directa sin receta (venta libre) afecta a muchos fármacos y puede provocar problemas si no se realiza una automedicación responsable. En este sentido, conviene destacar el uso tan extendido de analgésicos y antiinflamatorios. La búsqueda de ayuda profesional se articula cuando los individuos perciben riesgo importante para su salud o incapacidad para realizar las actividades de la vida cotidiana. La creencia de que un síntoma representa una enfermedad está mediada por la novedad de la experiencia y la formación personal de significado. Este último factor está condicionado por el nivel de información sobre problemas de salud y la influencia del entorno familiar y social. El consumo de medicamentos no es inocuo, solo es razonable exponerse al riesgo de sus potenciales efectos secundarios cuando sus posibles beneficios están justificados. Seguir las indicaciones médicas no conlleva una garantía total de inocuidad, pero es innegable que los profesionales sanitarios están en mejores condiciones para proporcionar consejo y prescribir los fármacos más adecuados a la situación clínica. Sería complejo enumerar todos los factores que intervienen en las prácticas de autoconsumo de fárma cos, por lo que se señalarán solamente algunos de los más significativos. El impacto de la publicidad sobre fármacos en los medios de comunicación audiovisual está siendo una estrategia de los laboratorios para incitar el consumo de productos y crear necesidades en la población, cuestión que suele pasar desaperci bida en las sociedades de mercado occidentales. Ello se relaciona con la búsqueda rápida de soluciones o satisfacciones a los problemas de la vida cotidiana. Se han medicalizado los procesos vitales, sustituyéndose la relación terapéutica entre profesionales y usuarios por consumo de fármacos para evitar eventuales molestias sin preguntarse cuáles son sus causas y, en consecuencia, las soluciones adecuadas. Los estilos de vida saludables se han reconocido como uno de los determinantes de la salud, pero no siempre las campañas de educación sanitaria obtienen los efec tos deseados, porque modificar conductas no saludables es más costoso que comprar un medicamento para paliar el insomnio, la obesidad, el colesterol, etc. Los medicamentos se ven como productos eficaces en sí mismos, la publicidad y la posibilidad de adquisi ción directa, por no estar sujetos a prescripción, favorecen que la decisión de tomarlos pase cada vez más a los usuarios sin que los poderes públicos puedan remediarlo. “La posición del medicamento se sustenta en la asunción de su eficacia y en el valor simbólico que transmite a la población” (Comelles, 1993). Por esta razón, desde la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) se realizan recomendaciones dirigidas a paliar los problemas relacionados con los errores y el autoconsumo de fármacos. Entre ellas se pueden destacar el diseño de prospectos de más fácil comprensión evitando instrucciones o expresiones ambiguas, consultar al farmacéutico las indicaciones, dosis, etc.
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