FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacología, proceso terapéutico y práctica enfermera
En efecto, no siempre se emplean los fármacos de la manera apropiada y se están detectando problemas asociados a automedicación, de entre los que destaca el uso indebido de antibióticos, antidepresivos, etc.
Automedicación
Las acciones de autocuidado son inherentes al ser humano. Dorotea Orem ha conceptualizado el autocui dado como las acciones de cuidado personal que los seres humanos necesitan en su vida cotidiana y que puede ser modificado por diferentes factores como: “el estado de salud, las condiciones ambientales y los efectos de la acción médica”. Se concibe a la persona como capaz de tomar decisiones sobre su salud y de utilizar los recursos de los que dispone para contribuir a su bienestar y desarrollo humano. Se ha pensado durante un tiempo que lo que afectaba a la salud-enfermedad de las personas pertenecía al campo de acción de los profesionales de la salud, que los fármacos tenían que ser indicados por los profesionales mé dicos y que la responsabilidad de los usuarios era seguir las indicaciones terapéuticas, pero este modelo de interacción, que apenas dejaba margen a la autonomía y capacidad de decisión de los usuarios, está siendo seriamente cuestionado. La automedicación debería ser entendida como “la voluntad y la capacidad de las personas-pacientes para participar de manera inteligente y autónoma, es decir, informada, en las decisiones y en la gestión de las actividades preventivas, diagnósticas y terapéuticas que les atañe” (Baos, 1996). Las pequeñas molestias o problemas relacionados con la salud que se presentan en la vida cotidiana se pueden solucionar o paliar con iniciativas que toma la propia persona o familia recurriendo a técnicas o medicamentos útiles y seguros si están debidamente informados. Ello evita interferencias con la vida laboral, desplazamientos y esperas innecesarias, al mismo tiempo que alivia la presión asistencial sobre los sistemas de atención públicos. Estas conductas de automedicación pueden inscribirse en los hábitos de consumo de la población, que ve los medicamentos como un bien de consumo más que puede contribuir a paliar molestias o problemas crónicos. Los medicamentos, en principio, más adecuados para la automedicación (especialidades farma céuticas publicitarias –EFP–) solo constituyen una pequeña parte de los fármacos consumidos por iniciativa de las personas. Estos medicamentos tienen unas características definidas por la OMS (Cuadro 9) y están reguladas en España por el Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (Cuadro 10) .
Cuadro 9. Características de las especialidades farmacéuticas publicitarias (EFP)
Eficaces: sobre los síntomas que motivan su empleo, que en general deben ser de naturaleza autolimitada, es decir, no dar lugar a una agravación de los mismos Fiables: dar una respuesta consistente y suficientemente rápida para que quienes lo consuman noten sus efectos Seguras: para poder emplearse en situaciones de buen pronóstico y en problemas de fácil identificación por personas no profesionales de la salud
Empleo fácil y cómodo: para que el usuario no requiera conocimientos especiales
De amplio margen terapéutico: para evitar que los errores de dosificación tengan repercusiones graves
Prospecto claro: con indicaciones de consulta al médico o farmacéutico ante otros efectos
52
Made with FlippingBook - Share PDF online