FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos para el asma y otras patologías pulmonares
El tono del músculo liso bronquial determina el diámetro de la luz bronquial y, en consecuencia, la resisten cia de las vías respiratorias, la cual también se ve afectada por el estado y la actividad secretora de la mucosa en pacientes con asma y bronquitis. El sistema nervioso autónomo es el encargado de la regulación del tono muscular liso. Los receptores ß 2 -adrenérgicos del sistema nervioso simpático abundan en el músculo liso de las vías respiratorias. En respuesta al estrés agudo, la estimulación de estos receptores relaja el músculo liso bronquial y se produce broncodilatación. Esto se traduce en una mayor entrada de aire en los alveolos y un mayor aporte de oxígeno a los tejidos durante los periodos de estrés o ejercicio. Los fármacos que estimulan los receptores ß 2 -adrenérgicos son broncodilatadores que se emplean habitualmente en el tratamiento de los trastornos pulmonares en los que existe un exceso de broncoconstricción. Por el contrario, la activación del sistema nervioso parasimpático origina la contracción del músculo liso bronquial, reduciendo el diámetro de la vía aérea. La broncoconstricción aumenta la resistencia de la vía aérea, haciendo que la respiración sea más trabajosa y el paciente se quede sin aliento. Los fármacos anticolinérgicos que bloquean los receptores muscarínicos del músculo liso bronquial también tienen actividad broncodilatadora y pueden combinarse, en algunos casos, con los agonistas ß 2 -adrenérgicos para conseguir un efecto broncodilatador aditivo. ASMA El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, con participación de diferentes células y mediadores inflamatorios, que cursa con una hiperrespuesta bronquial a estímulos de diversa naturaleza y obstrucción variable de la vía aérea, reversible total o parcialmente de forma espontánea o por acción farmacológica. Desde el punto de vista clínico, el asma puede producir una intensa disnea, tos y sibilancias de duración variable. Los intervalos asintomáticos entre crisis pueden durar unos pocos días o prolongarse varias semanas o meses. La crisis asmática puede presentarse cuando el paciente se expone a desencadenantes específicos (alérgenos, contaminantes del aire, infecciones respiratorias, ingesta de cier tos alimentos o sustancias químicas) o, en algunos pacientes, la crisis sobreviene con el ejercicio físico, una condición conocida como asma inducida por el ejercicio. La prevalencia del asma ha aumentado de forma notable en los últimos años, mientras que se ha registra do una disminución de la tasa de mortalidad estandarizada por edad. Este aumento afecta sobre todo a personas de mediana edad y a mujeres de países desarrollados, y puede explicarse por el incremento del asma alérgica, con estabilización de la no alérgica. El asma bronquial puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en la edad pediátrica, siendo una de las enfermedades crónicas más prevalentes en la infancia. En España, la prevalencia en los niños se sitúa en torno al 10%, con las mayores tasas en varones en la franja etaria de 6-7 años, y en los adultos se han estimado tasas del 1%-4,7% dependiendo de las regiones geográficas. La enfermedad asmática tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, ya que afecta al ren dimiento escolar y laboral y puede llegar a ser incapacitante en las personas mayores, además de generar importantes costes sanitarios por el elevado número de consultas de Atención Primaria, visitas a los servi cios de urgencia, hospitalizaciones y gasto farmacéutico. El abordaje multidisciplinar, la coordinación entre niveles asistenciales, la implicación del paciente y una buena gestión de los recursos sociosanitarios son los elementos esenciales para una atención de calidad que garantice la prevención, el diagnóstico, control, tratamiento y seguimiento del paciente con asma. La labor de enfermería es crucial para un buen control del asma a través de una educación sanitaria que mejore el conocimiento y el entrenamiento del pa ciente en el uso de los dispositivos para la administración de fármacos por vía inhalatoria, lo que mejora el cumplimiento terapéutico de los pacientes asmáticos.
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