FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos antianginosos
• Reducen las resistencias vasculares periféricas y la poscarga, por disminuir la entrada de calcio a las célu las de la musculatura lisa vascular. Todo lo anteriormente expuesto contribuye a la reducción del trabajo cardiaco y las necesidades miocárdicas de O 2 . • Al producir vasodilatación coronaria mejoran el aporte de O 2 al miocardio. Estas acciones no son iguales para todos los bloqueantes de canales de Ca 2+ . La acción vasodilatadora es mayor para las dihidropiridinas, mientras que la acción depresora cardiaca sobre el sistema nodal y el miocardio es mayor para el verapamilo, y el resto de las difenilarilaminas y el diltiazem. De ahí, que estos últimos, al deprimir la actividad de los nódulos sinoauricular y auriculoventricular que generan potenciales de acción dependientes del Ca 2+ , se incluyan en el grupo IV de la clasificación de los antiarrítmicos. • Antiagregante plaquetaria, sobre todo el verapamilo. • Antiateromatosa: algunos antagonistas del calcio, como el amlodipino y el lacidipino, pueden retrasar la progresión de placas de ateroma e incluso disminuir la incidencia de angina inestable. • Natriurética: aumentan la eliminación de Na + por la orina, al inhibir su reabsorción en el túbulo proximal, sobre todo las dihidropiridinas. Además, en pacientes hipertensos los antagonistas del calcio producen vasodilatación de la arteriola aferente, aumentando el flujo renal y la velocidad de filtración glomerular. Por ello, revierten o previenen la insuficiencia renal aguda inducida por contrastes, ciclosporina A, qui mioterápicos o aminoglucósidos. • Tienen acción relajante de otras musculaturas lisas como la esofágica, vesical, uterina, etc. • Tratamiento de angina de pecho. Aunque son un grupo heterogéneo de fármacos, los no dihidropiri dínicos (verapamilo y diltiazem) reducen la frecuencia cardiaca y los episodios de angina, si bien no han demostrado mejorar el pronóstico. No han de emplearse en pacientes con insuficiencia cardiaca y/o disfunción ventricular. Los calcioantagonistas dihidropiridínicos (amlodipino, nifedipino, etc.), además de reducir los episodios de angina, han demostrado disminuir la necesidad de coronariografía (nifedipino), así como los eventos cardiovasculares (amlodipino). A diferencia de los bloqueantes de los canales de calcio no dihidropiridínicos, los dihidropiridínicos se pueden asociar a los ß-bloqueantes. • Tratamiento de taquiarritmias, sobre todo el verapamilo y el diltiazem. • Tratamiento de la hipertensión. • Enfermedad cerebrovascular. En pacientes hipertensos los calcioantagonistas disminuyen la incidencia de ictus. El nimodipino, que posee gran afinidad por los vasos cerebrales, mejora el deterioro neurológico en pacientes con hemorragia subaracnoidea. También se utilizan para tratar vértigos y migrañas. Además, las piperacinas tienen la propiedad de producir vasodilatación cerebral en dosis que no afectan práctica mente a otros vasos. Se emplean en insuficiencias cerebrales para mejorar la irrigación cerebral. • Enfermedad de Raynaud. Las dihidropiridinas suprimen espasmos y aumentan el flujo digital mejorando los síntomas. • Otros. Las dihidropiridinas se utilizan en espasmos esofágicos, incontinencia urinaria y enuresis nocturna. Usos clínicos
Efectos adversos y contraindicaciones
Los bloqueantes de los canales de calcio pueden producir:
• Insuficiencia cardiaca, hipotensión, bradicardia y bloqueos auriculoventriculares. Antes de iniciarse el tra tamiento se realizará un electrocardiograma y se determinarán la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Ambos parámetros han de monitorizarse durante todo el tratamiento.
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