FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos inotrópicos positivos

necesaria una monitorización de los niveles séricos para impedir que se produzca una intoxicación digitálica. Normalmente la presencia de una digoxinemia superior a 2 ng/ml se asocia con toxicidad, ingresos hospita larios y muerte; mientras que concentraciones por debajo de 0,5 ng/ml se asocian a ineficacia terapéutica.

La toxicidad se clasifica en cardiaca y extracardiaca, y no tiene por qué aparecer una antes que otra:

• Toxicidad cardiaca: bradicardia, bloqueo auriculoventricular de segundo y tercer grado y arritmias ventri culares. Es muy importante durante el tratamiento con este fármaco controlar el ritmo cardiaco. • Toxicidad extracardiaca: – Alteraciones digestivas, especialmente, náuseas, vómitos, diarreas y anorexia. – Alteraciones neurológicas como alucinaciones, confusión, mareos, cefalea, somnolencia y cansancio. – Alteraciones visuales como visión borrosa y un halo verde o amarillo alrededor de los objetos. Los niveles bajos de potasio en plasma aumentan la toxicidad digitálica; por lo tanto, conviene, durante el tratamiento con este fármaco, consumir alimentos ricos en K como los frutos secos o las frutas. Asimismo, la hipomagnesemia y la hipercalcemia favorecen la intoxicación. Si aparecen signos de toxicidad, tiene que abandonarse el tratamiento con glucósidos cardiotónicos. En la mayoría de las situaciones esta retirada, junto con medidas de soporte, es suficiente para superar la situa ción. Se recomienda controlar estrechamente la concentración sérica de potasio, y en algún caso también la de magnesio. Si se administra potasio para desplazar a la digoxina de sus receptores cardiacos, se realizará vigilando el electrocardiograma, la función renal y potasemia, ya que un aumento de esta última aumentaría, aún más, el grado de bloqueo producido por la digoxina. Puede ser necesario administrar fármacos antiarrítmicos; para intoxicaciones graves se utiliza Fab inmune a digoxina o DigiFab, que son anticuerpos específicos que poseen mayor afinidad por la digoxina que su receptor situado en la bomba de sodio-potasio. Tras unirse a las moléculas de digoxina, es excretado por los riñones. Se emplea cuando la digoxina sérica es > 10 ng/ml y el potasio sérico es > 5 mEq/l. El Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos en 2017 (ISMP-España) publicó un resumen de las recomendaciones para prevenir los efectos adversos durante el tratamiento con digoxina, donde se resaltan tres puntos importantes (Massanés, 2018): • Implementación de prácticas seguras en la prescripción y en el seguimiento del tratamiento. La dosis ini cial de mantenimiento no tiene que superar los 0,125 mg, especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca con ritmo sinusal o en pacientes con insuficiencia renal. Antes de iniciar el tratamiento, hay que realizar una valoración inicial de los antecedentes del paciente, de la función renal y tiroidea, y de los niveles de potasio. Conviene controlar los medicamentos que pueden interaccionar con la digoxina (p. ej.: verapamilo, amiodarona y diuréticos). Se debe prescribir la dosis de digoxina en mg, nunca en ampollas o comprimidos. Asimismo, es importante realizar el seguimiento adecuado del tratamiento, función renal, niveles de potasio y concentraciones séricas de digoxina hasta el ajuste de la dosis. • Realizar la conciliación adecuada de la medicación y proporcionar información completa del tratamiento a los profesionales sanitarios que atienden al paciente, así como a los mismos pacientes/cuidadores y planificar el seguimiento de ese en el momento del alta hospitalaria. • Dar información tanto verbal como escrita a los pacientes y sus cuidadores sobre el tratamiento, resal tando las dosis y los efectos adversos, y comprobando que han entendido cómo debe administrarse la medicación.

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