FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos antiparkinsonianos
Entre los efectos adversos más frecuentes destacan:
• Las complicaciones psiquiátricas (estados de confusión, alucinaciones de predominio visual y delirios). • Gastrointestinales: náuseas y vómitos. • Hipotensión ortostática. • Hipersomnia. • Trastorno en el control de impulsos.
Consejos de uso
• Se deben administrar con las comidas. • Puede ser aconsejable la administración de un antiemético para prevenir las náuseas y los vómitos. • El paciente ha de tener especial cuidado en la conducción y en el manejo de maquinaria peligrosa. • Desaconsejada la supresión brusca por el síndrome de privación dopaminérgica.
Conclusiones
• Como tratamientos únicos de la EP, tienen menos efectividad que la levodopa. • Se usan como fármacos coadyuvantes en asociación con levodopa. • Los efectos adversos más frecuentes son de tipo gastrointestinal, como las náuseas; se pueden paliar con la administración del antiemético domperidona.
Agonistas dopaminérgicos no ergóticos
• Apomorfina: fármaco de administración vía subcutánea. Tiene un efecto muy rápido y ofrece alternativa de segunda elección en el tratamiento del párkinson, especialmente, de manera intermitente, en los pe riodos off graves. No está indicada en estadios iniciales de la enfermedad. • Pramipexol: de administración oral, disponible en forma de liberación prolongada, con la ventaja añadida de su administración en una sola toma. Efectivo en la mejoría de los síntomas motores y las actividades de la vida diaria en pacientes con EP en estadios iniciales y en pacientes con EP avanzada y fluctuaciones motoras. • Ropirinol: de administración oral, también en forma de liberación prolongada, por lo que puede adminis trarse en una única toma. Útil en el tratamiento de las fluctuaciones motoras. • Rotigotina: se administra por vía transdérmica, por lo que permite una administración continua. Alterna tiva terapéutica en pacientes con disfagia y alteraciones de la motilidad intestinal, off nocturnos. Posibili dad de efectos adversos cutáneos. Estos fármacos agonistas dopaminérgicos contribuyen a ampliar el amplio abanico terapéutico disponible para el tratamiento de la EP. A pesar de su buen perfil de seguridad, la aparición de efectos secundarios y el potencial patoplástico de estos fármacos ha de tenerse en cuenta a lo largo de todo el tratamiento.
INHIBIDORES DE LA MONOAMINOOXIDASA TIPO B Actualmente, la selegilina, la rasagilina y la safinamida son los tres fármacos comercializados disponibles de este grupo. Inhiben de forma selectiva e irreversible la acción de la monoaminooxidasa (MAO), provocando
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